Lacoste es uno de los logos más fácilmente reconocibles en el vestuario deportivo. Está asociado inequívocamente a un tipo de ropa en concreto: el «polo».

El origen de la misma parte de un tenista de élite, el prestigioso Jean René Lacoste, su fundador, y nacido en París en 1904. Como jugador profesional, ganó siete «Grand Slam» individualmente, y fue apodado «Le Crocodile».

Formó parte de la mejor generación de tenistas franceses en la década de los años 20 (del siglo pasado).

¿Por qué un cocodrilo para representar a Lacoste?

Cuenta la leyenda que en un partido se le ofreció como premio una maleta de piel de cocodrilo si lograba ganar. Jean René perdió, pero los periodistas de la época, al conocer la historia y su buen gusto, comenzaron a apodarle «el cocodrilo».

Al propio jugador le gustó tanto este mote, que se hacía bordar un cocodrilo en las batas que se llevaba antes de empezar cada partido. Aquí empezaron sus «ideas».

En el año 1927 diseñó sus propias camisas de competición, blancas y ceñidas, que le valieron no pocas críticas. 1929 fue el año de su retirada como jugador aunque continuaría vinculado al mundo del tenis como capitán del equipo de Copa Davis francés.

Fue hasta 1942 presidente de la Federación Francesa de Tenis, centrándose en su otra pasión: la moda, por la que saltó de forma brutal a la fama.

Ropa cómoda y emporio empresarial

Al haber jugado de forma profesional, su mayor preocupación se centró en que la ropa fuese cómoda y permitiera con facilidad los movimientos de los tenistas mientras éstos jugaban.

En 1933 crea la primera camisa en jersey petit piqué, o vulgarmente llamado polo, -que no somos tan fisnos- con el emblema de cocodrilo bordado.

El modelo fue copiado hasta la saciedad, convirtiéndose en la prenda de moda entre personalidades de todo tipo por su calidad y diseño. A partir de aquí, revolución total en el mundo de la indumentaria deportiva.

Una carrera imparable

En 1963, Lacoste da un giro estratégico y, de la mano su hijo (y presidente de la compañía) Bernard Lacoste, consiguen vender a nivel mundial más de 300.000 productos de la marca.

El catálogo de productos ya incluye perfumes, pantalones cortos, gafas de sol, relojes y artículos de cuero entre otras cosas.

La competencia no se duerme en los laureles, y en 1977, surge una marca conocida como «Le Tigre», con artículos similares, pero cambiando el animal. Además de esto, es un blanco constante para los piratas industriales y sus falsificaciones.

Constituida sobre la base familiar, Jean René muere en 1996, siendo Bernard Lacoste, su hijo mayor quien ejerció como presidente desde 1963 hasta 2005, año en el que transmitió el cargo a Michel, fallecido en 2006. Philippe Lacoste es el responsable de la marca a nivel mundial.

Protocolo para dirigir la empresa

Como muchas empresas familiares, cuentan con una simple regla que les permite mantener la supervivencia e independencia de la compañía.

Para ello, antes de admitir a un Lacoste en la empresa -solo familiares, claro- debe demostrar su valía en empresas ajenas al grupo y en otros sectores.

A ver si esta norma la aplicamos a muchos de nuestros gobernantes.

Jean René Lacoste

La renovación que han desarrollado con la entrada en el siglo XXI les ha sentado fenomenal.

Los diseñadores Rubén Torres y Gilles Rosier, que modernizaron la visión estratégica de la marca sin perder sus valores tradicionales, lo han hecho bien.

En el 2000 entra en juego el diseñador Christophe Lemaire, que procedía de Yves Saint-Laurent y de Christian Lacroix, y que da un enfoque moderno, relajado, y a la vez recupera los colores intensos y llamativos que caracterizan a Lacoste.

Desde que han apostado por el segmento joven, los catálogos de productos y las campañas de comunicación, han tenido que ser diferentes, y mal no les ha ido. En la actualidad, la firma cuenta con más de 700 tiendas y casi 2000 espacios Lacoste en todo el mundo.

Más información: sitio oficial

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