El marketing olfativo es una rama concreta del marketing que trata la relación entre los aromas (y olores) y las marcas.

Emplea varias técnicas para que los usuarios (clientes) consigan asociar un aroma con un producto, servicio o marca.

¿Cómo se consigue un marketing del olfato adecuado?

El marketing olfativo prescinde de un elemento muy común en el marketing: la imagen. En su lugar emplea los aromas para conseguir un efecto o para mejorar o generar una experiencia de compra.

Un ejemplo de esto puede ser el uso de un olor determinado en todos los establecimientos de una misma marca. ¿Os viene a la cabeza Springfield o Stradivarius?

Con el marketing olfativo buscamos identificar la marca y diferenciarla de las demás con un sentido diferente. También es fácil asociar otro tipo de sensaciones a los olores.

Por ejemplo, el aroma de lavanda se identifica rápidamente con la idea que tenemos todos de «limpieza».

Aromas y olores para asociar una marca o producto

El ser humano es capaz de recordar con suma facilidad buena parte de lo que huele. Por este motivo, muchas marcas tienden a crear una buena memoria olfativa.

El sentido del olfato está conectado con el sistema límbico, es decir, con la parte del cerebro en la que se encuentran tanto el tálamo como el hipotálamo y la amígdala cerebral.

Esta zona se encarga de la regulación de las emociones, así como de la memoria (son capaces de evocar recuerdos de la infancia) o el hambre, entre otras cosas.

Se trata del sentido que más tiempo permanece en la memoria y el que más rápidamente se fija y almacena, por encima de la vista y del oído.

El marketing olfativo es capaz de hacer crecer una marca en nuestro cerebro de una forma muy efectiva, y lo que es más «inteligente», utilizando nuestro oltafo como canal de comunicación.

Forma parte del marketing sensorial

El marketing olfativo, al estar relacionado con uno de los sentidos, es una de las áreas del denominado marketing sensorial.

Esta disciplina utiliza los sentidos del público objetivo (vista, oído, olfato, gusto y tacto) para generar una experiencia o un impacto.

El olfato puede reconocer miles de aromas distintos. Las posibilidades del marketing olfativo como parte del sensorial son elevadísimas, por consiguiente.

Explotarlo bien es otro tema. Hay que tener en cuenta qué objetivo se persigue conseguir para conocer qué camino tomar o acción a realizar en relación con los aromas.

Hay que considerar, además, qué acciones de marketing olfativo se pueden llevar a cabo de forma independiente o apoyarse en otras de marketing sensorial, y/o en las del convencional.

Las palomitas de maíz funcionan muy bien en el marketing sensorial

Objetivos del marketing olfativo

El marketing olfativo tiene tres objetivos claramente diferenciados:

  • Corporativo: identificar una fragancia con la marca o la empresa.
  • Identificativo: reforzar la identidad de un producto o servicio determinado.
  • Productivo: aumentar el aroma de un producto o servicio, de difundirlo para provocar una emoción o un acto.

Cualquier de estos objetivos pueden ser únicos en cada caso o combinarse entre ellos para el resultado de la campaña.

¿Eres de los que apuesta en su negocio por este tipo de marketing? A Inditex les está funcionando a la perfección.

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