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Victoria, una marca tan exquisita como malagueña

¿Sabías que el nombre de la marca Victoria se debe a la Virgen de la Victoria, patrona de Málaga?

El origen de esta cerveza se remonta al 8 de septiembre de 1928, en plena festividad malagueña y creada por Luis Franquelo, en el popular barrio de El Perchel.

La familia Franquelo quería producir el zumo de cebada, y se dijeron al unísono: ¿por qué no la llamamos como nuestra patrona, que para eso hemos decidido empezar en su día?

Con V de Victoria en plena guerra

A pesar de que la Guerra Civil solo salpicó a Málaga durante 7 meses, dejó una profunda huella. Y en nuestra cerveza favorita también.

En pleno contexto de escasez extrema y aislados del mundo, en 1937 retomó la actividad y se puso a pleno pulmón a producir, siendo la única cervecera de Málaga y de las primeras en el sur de España.

Es con este resurgir cuando nace uno de los eslóganes más famosos y asociados a una marca: «Malagueña y exquisita». Junto al clásico turista alemán de la época que suda como un cerdo.

Un cartel publicitario que marcó época

Aprovechando el boom turístico de los años 60, este simpático y bonachón alemán secándose el sudor con el sombrero, se convirtió en el icono de la ciudad.

Las cosas empezaron a ir muy bien para la fábrica, que tuvo que cambiar sus métodos de producción y adaptar la maquinaria y la graduación alcohólica a los «nuevos» gustos de la población.

Entre 1967 y 1968, el Plan de Prolongación de la Alameda (arteria principal de la ciudad) obliga a trasladar la fábrica al polígono de Intelhorce, en unas instalaciones sobredimensionadas que, según la ley de la época, exigían renovar la maquinaria y unos requisitos de producción mínima muy altos.

Así hasta 2017, cuando por fin, se construye e inaugura la nueva fábrica de Cervezas Victoria: más moderno y en un edificio perfectamente equipado.

Este edificio lo demandábamos muchos malagueños, orgullosos de una cerveza perfecta para el día a día. Además de fábrica, conforma un espacio cultural fantástico.

¿Nos vemos allí y nos echamos una?

Fuente: sitio oficial

José María

Ingeniero de formación, es un apasionado de pantallas, teclas, códigos, matemáticas y jeroglíficos varios; cuenta con un enfermizo síndrome obsesivo-compulsivo por el detalle y el trabajo bien hecho.